martes, 15 de septiembre de 2009

Los economistas se pelean en el Barro.

La discusión sobre el multiplicador del gasto público llega a los blogs argentinos como se ve aca y aca. No me voy a meter en el tema de si la UBA o Di Tella se parece más a Chicago. Simplemente quiero aportar mi granito de arena para intentar aclarar las cosas sobre la equivalencia ricardiana (ER) y sus efectos sobre la política fiscal. Para los que no saben la ER dice que bajo una serie de supuestos (no importa cuales ahora) la estructura de financiamiento del estado es irrelevante o sea que da lo mismo que el estado se financie con deuda o con impuestos. Por lo tanto el efecto multiplicador de un aumento en el gasto va a ser el mismo si se financia con impuestos o si se financia con deuda. La pregunta relevante entonces es ¿cuál es el efecto sobre el producto de un aumento en el gasto público si este se financia con impuestos? En el modelo de Cochrane (un modelo sin fricciones) este efecto es cero (y si es distinto de cero es por otros motivos que poco tienen que ver con el multiplicador) por lo tanto está en lo correcto al decir que la ER implica que un aumento en el gasto público financiado con deuda no va a afectar al producto. Ahora puede ser que el mundo si haya fricciones y Cochrane está al tanto:

And when you find “market failures” that might justify a multiplier, optimal-policy analysis suggests fixing the market failures, not their exploitation by fiscal multiplier. Most “New Keynesian” analyses that add frictions don’t produce big multipliers. This is how real thinking about stimulus actually proceeds. Nobody ever “asserted that an increase in government spending cannot, under any circumstances, increase employment.”

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